Dos estilos y un magnífico debate

Presencia, contacto y estilo.

Dos estilos y un magnífico debate.

Mi hijo me ha puesto tras la pista de Jordan Peterson. Algún día hablaré de su comunicación, y de por qué fascina a mucha gente. Pero, de momento, sólo lo cito por que estoy de acuerdo con Peterson en denunciar la falacia de la identidad de grupo. ¡Cuántas barbaridades se han llevado a cabo con esas agrupaciones!

Viene a cuento porque yo, como todo el mundo, caigo de vez en cuando en identificar un determinado grupo de personas con una o varias atribuciones, en un proceso que tiene de todo menos lógica y razón.

Por ejemplo, si a mí me dicen hace sólo unos años que “dos de las personas a las que más admirarás por su fantástica comunicación son suecas”, descartaría por infundada tal afirmación. ¿Cómo van a ser buenos comunicadores los suecos?

¿Cómo van a ser buenos comunicadores los suecos?
Error.

Error que empecé a enmendar cuando descubrí a Hans Rosling, desafortunadamente ya fallecido, en una charla de TED.

Hans Rosling haciendo música con los datos.

En mi opinión, Hans es el personaje más fantástico que me he encontrado en las TED Talks. Me declaro fan absoluto de su comunicación, tremendamente atractiva, eficaz y rigurosa. Por si este sueco no me hubiera convencido suficientemente de mi error, hace tan solo unos días he descubierto a un compatriota suyo, Roland Paulsen, cuya comunicación, en otro estilo (aunque usando alguno de los artilugios de Rosling) es igualmente atractiva y eficaz.

Roland Paulsen haciendo teatro con los datos.

Con Hans y Roland no solamente me he divertido, sino que he aprendido mucho sobre algo tan indigesto como la demografía.

Defienden tesis contrapuestas, pero comparten armamento:

Rosling el optimista, denuncia con humor los conceptos equivocados que tenemos en occidente acerca de cómo va el mundo. Su tesis es que vamos mucho mejor que nunca, pero nuestros sesgos culturales no nos dejan verlo. Su armamento: los datos, a los que hace cantar.

Paulsen el pesimista denuncia, en un tono más grave pero calmado y agradable, las tristes verdades que oculta el discurso de Rosling. Su armamento: los datos, a los que hace actuar.

Dos estilos, dos posturas y un inteligente debate del que surge un mejor conocimiento sobre nuestro mundo.

Conclusión: no es la nacionalidad (ni ninguna otra identidad de grupo) lo que importa, sino la voluntad de comunicar a lo grande.

Si por algo destacan ambos es porque se toman muy en serio su rol de comunicadores, esto es:

  • Ten muy en cuenta a tu auditorio.
  • Sé riguroso con la información que suministras.
  • Sé ameno, en tu propio y genuino estilo de comunicación.

¡Y es que comunicar es maravilloso!

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